La Biblia en un año:
Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; para el pobre y para el extranjero lo dejarás… (v. 10).
La escritura de hoy: Levítico 19:9-10
El general Charles Gordon sirvió a la reina Victoria en China y otras partes, pero cuando vivía en Inglaterra, donaba el 90% de sus ingresos. Cuando oyó sobre una hambruna en Lancashire, borró la inscripción de una medalla de oro puro que había recibido de un líder mundial y la envió allí, diciendo que la fundieran y usaran el dinero para comprar pan para los pobres. Ese día, escribió en su diario: «La última cosa que tenía en este mundo y que valoraba la he dado al Señor Jesús».
Parecería ser que el nivel de generosidad de Gordon supera lo que somos capaces de extender a otros, pero Dios siempre ha llamado a su pueblo a ocuparse de los necesitados. En algunas de las leyes que entregó por medio de Moisés, instruyó a no cosechar los rincones de sus campos ni recoger todos los granos. En cambio, cuando cosechaban una viña, les dijo que dejaran «para el pobre y para el extranjero» las uvas que habían caído (Levítico 19:10). Dios quería que tomaran conciencia de aquellas personas vulnerables que estaban en su medio y suplieran sus necesidades.
Por más generosos que nos sintamos, podemos pedirle a Dios que aumente nuestro deseo de dar, y buscar su sabiduría para encontrar formas creativas de hacerlo. A Él le encanta ayudarnos a mostrar su amor a los demás.
De: Amy Boucher Pye
Reflexiona y ora
¿Cómo puedes ser generoso hoy con ayuda práctica, un oído atento o de cualquier otra forma? ¿Cuándo fuiste receptor de la generosidad de alguien y cómo te sentiste? Padre generoso, gracias por enviar a Jesús a morir por nosotros.
Fuente:
Nuestro Pan Diario
www.nuestropandiario.com